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Cuando el programador de Vodafone Neil Papworth envió un sencillo mensaje (“Happy Christmas”) a su compañero Richard Javis desde su oficina de Newbury (Reino Unido) no podía pensar que años más tarde los SMS revolucionarían la forma de comunicarse de los habitantes del planeta.
Al principio, se trataba solo de un invento divertido y casi friki, que los empleados de Vodafone utilizaban para comunicarse entre sí. No fue hasta 1999 cuando las operadoras lanzaron comercialmente el servicio de SMS como una fuente alternativa de ingresos, además del negocio principal de las llamadas.
Por motivos técnicos al principio y para aumentar los ingresos luego, las operadoras limitaron a 150 caracteres el tamaño de los SMS, mucho antes de que Twitter hiciera famosos sus 140 caracteres por tuit.